Pedacitos de mi

21:46

Han pasado más de siete meses desde la última vez que aparecí por aquí. Sé que no tengo perdón de dios, y que da igual las excusas que os ponga. Así que, solo os voy a pedir perdón, de todo corazón.

Llevaba varios días, incluso semanas pensando en retomar el blog. Es algo que siempre me ha gustado, la moda y escribir. Pero creo que siempre me decía a mi misma que tenía algo mejor que hacer, y lo fui dejando. Pero tengo muchas ganas de volver.

Sin embargo, hoy vengo con algo distinto. No os traigo tantas fotos y tan poco texto como os tenía acostumbrados. Esta vez quiero enseñaros algo que escribí hace unas semanas. Es una pequeña reflexión que me gustaría compartir con vosotros. 

No me enrollo más, y os dejo con estas líneas, espero que os guste.

«Cierra los ojos, respira. Imagina un mundo mejor. Donde las injusticias no existieran y todos viviéramos un poco mejor. Donde no existieran las guerras. Ni las personas malas. Ni el sufrimiento. Ni mucho menos la soledad. Pero las cosas no son así. No pueden serlo. El ser humano es complicado. Y le gusta complicarse. Es así de insensato. Somos así de insensatos. Cuando vemos algo fácil huimos, salimos corriendo. Porque no sabemos como comportarnos ante situaciones que no nos hagan comernos la cabeza.

Así de incoherente me defino yo. Cuando veo que la felicidad se está acercando a mí, algo dentro de mi ser me dice que me aleje. Que no me deje atrapar. Porque es más cómodo estar donde estoy, que intentar escapar y no saber qué va a pasar. Cobarde, dirían algunos. Porque si, el miedo siempre está presente. Y cometemos un grave error cuando dejamos que nuestros miedos nos definan. Yo la primera.

Porque a veces el miedo es simplemente más fuerte. Porque cuando nos enfrentamos a él, y le echamos un pulso, nos concentramos demasiado en ese miedo y nos dejamos llevar. Y, claro, al final el pulso nos lo gana él. El miedo. Ese maldito miedo. Me quema por dentro pensar en eso. 

Las cosas que habremos dejado de hacer por culpa del miedo. Piénsalo. Tal vez si el miedo no existiera, viviríamos un poco más tranquilos. Más serenos. Y, tal vez, hasta nos dejaríamos de complicar tanto la existencia

Pero, mientras tanto, seguiremos siendo insensatos. Seguiremos temiendo a los demonios, a nuestros fantasmas. Y así será como poco a poco nos dejaremos vencer por el miedo. Minuto a minuto. Pulso a pulso. Hasta que, un día, dejemos de existir y descubramos que la vida no se trataba de eso. No se trata de sobrevivir, sino de vivir



Gracias por dejarme abriros un pedacito de mi. 

oxox 
-Nerea

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